Enquesta LPR Report 2014
La Paella Rusa
Como es habitual, y cumpliendo con una antigua tradición que se remonta al año 2012, La Paella Rusa trae por estas fechas su LPR Report. No se trata de una encuesta al uso, sino de un pronóstico electoral conjunto elaborado a partir de las predicciones de los colaboradores de La Paella Rusa y de algunos especialistas en política valenciana a los que también hemos consultado. La pregunta es sencilla: ¿cómo serían los resultados electorales si las Elecciones Autonómicas se celebrasen hoy?
El promedio de las apuestas constituye el LPR Report de cada año, un sentido homenaje al sistema de elaboración de encuestas del diario La Razón y su falsa empresa NC Report, inventada ad hoc para poder inventarse también las encuestas a gusto. La diferencia estriba en que, al menos, nosotros lo decimos, y además el resultado es el promedio de más de veinte opiniones, no sólo de una (la de Paco Marhuenda), como ocurre en La Razón.
Además, puesto que se trata de un promedio, este año nos ha surgido un problema que conviene comentar: algunos de nuestros colaboradores han pronosticado que Ciudadanos lograría entrar, pero la mayoría creen que se quedará fuera de Les Corts; o bien que se presentará conjuntamente con UPyD. Por ese motivo, hemos optado por integrar los escaños estimados para UPyD y C’s en una sola candidatura.
Sin más prolegómenos, procedemos a mostrar los resultados del LPR Report de este año. Las cifras se corresponden con el número de diputados que obtendrían en Les Corts:
La principal novedad, como cabría esperar, es la entrada de Podem PV en Les Corts, que todos los apostantes dan por segura. Algunos, incluso, creen que sería segunda fuerza política; la mayoría la ubican como tercera fuerza. Como también está ocurriendo en la política española en su conjunto, aquí la aparición de Podem PV (aún sin candidato, y casi sin programa ni estructuras) provoca un auténtico terremoto electoral, que afecta por igual a los tres partidos de izquierda, que descienden (respecto del LPR Report de 2013) en torno a cinco escaños cada uno.
Sin embargo, no sólo descenderían los tres partidos del hipotético gobierno tripartito (PSPV-Compromís-EU), sino también el PP, que perdería otros cinco escaños respecto del LPR Report del año pasado, repartidos entre Podem PV y UPyD-C’s.
Naturalmente, estos trasvases de votos no tienen por qué ser directos: es posible que el PP pierda votos en dirección a UPyD y PSPV y que estos dos partidos también lo hagan en dirección a Podemos, en mayor medida de lo que indica la pérdida de escaños del PSPV (y lo que explicaría, también, un aumento relativamente modesto de UPyD, sobre todo teniendo en cuenta que habríamos de sumarle los votos de Ciudadanos).
Desde el punto de vista de la gobernabilidad, la situación se pondría muy divertida. El PP sólo podría aspirar a repetir en la Generalitat con una “Gran Coalición” con el PSPV, que hoy por hoy se antoja imposible. El PSPV, por su parte, saca un resultado mejor de lo que cabría esperar, dado que, al menos, mantiene la posición de segunda fuerza, y por tanto es previsible que liderase el gobierno de coalición de izquierdas.
Dicho gobierno de coalición podría adquirir formas muy diversas. Podría ser un tetrapartito (PSPV-Podem-Compromís-EU), o un tripartito de PSPV+Podem+Compromís, ambos con la mayoría absoluta. O se podrían arbitrar todo tipo de fórmulas de gobiernos en minoría apoyados desde fuera (o, al menos, no demasiado torpedeados), especialmente en la investidura. Podríamos tener un tripartito “vintage” de PSPV-Compromís-EU, hoy por hoy lejos de la mayoría absoluta, pero que podría funcionar si en Podem PV, o incluso (menos probable) en UPyD+C’s, decidieran dejarles hacer. Un tripartito “antiCasta” de Podem+Compromís+EU, que sería todo un espectáculo y tendría la virtud de que los artículos y los tuits de La Paella Rusa se escribirían solos. Un tripartito “ensayo de las Generales” entre el PSPV-Podem-EU. O, porqué no, un gobierno PSPV-EU apoyado externamente por Podem, Compromís, y también UPyD-C’s, con el que no es que los artículos de La Paella Rusa se escribiesen solos; es que nos limitaríamos a copiar y pegar teletipos, en plan prensa de referencia.
A la espera de ver lo que estimen las encuestas, parece claro que Podemos ha llegado para quedarse; al menos, en los próximos meses. Y que esto complica mucho más el escenario político valenciano, hasta ahora resumido en ver quién sumaba más, si el PP (con la eventual adición de UPyD) o el tripartito de izquierdas. Lo complica y, también, deja tocados a muchos partidos.
Evidentemente al PP, que bordea ya el pozo sin fondo de los 30 escaños, y que afrontaría las elecciones sin ninguna esperanza de retener la Generalitat. Lo cual explica tanto el escaso entusiasmo de otros candidatos por sustituir a Fabra como las dudas que pueda tener Génova para sustituirle o dejar que se inmole en las elecciones y luego empezar de cero con su sustituto. La hegemonía electoral del PP, en cualquier caso, terminará en mayo, aunque probablemente este partido continúe siendo primera fuerza. Desde el punto de vista ideológico, la mayoría de izquierdas que muestra el LPR Report es muy clara (59 escaños).
El PSPV obtiene un resultado que le permite, al menos, soñar con liderar el futuro gobierno de coalición de izquierdas (sea cual sea su composición). El problema es que eso es verdad hoy, pero no sabemos qué pasará mañana. El PSPV parece conjurar el peligro de un sorpasso a manos de Compromís y Mònica Oltra… Pero es sólo para enfrentarse al nuevo peligro, probablemente mucho peor (porque es un partido de dimensión nacional, y que por ahora está en claro crecimiento), de que ese sorpasso lo haga Podemos. Así que la apuesta para el PSPV es clara: exigir, ya, un adelanto electoral. Que las elecciones sean mañana, a ver si sacan el resultado de La Paella Rusa. Y para consolidar el asunto, si es posible, exigir también que el candidato del PP sea Alberto Fabra.
Para Compromís, los resultados, más que malos, son decepcionantes. La decepción que deriva de pasar de ser la principal alternativa, el partido que más “mola”, el partido más anti PP, a ser uno más. No es tanto que el núcleo duro de votantes de Compromís abandonen a este partido, cuanto que su crecimiento potencial, que proviene sobre todo de votantes jóvenes hartos del PP y de la izquierda tradicional, se lo pueda quedar Podem.
Y quien sí tiene motivos verdaderos de preocupación es EU. Porque, al menos, Compromís, en el peor de los casos, está claro que consolidaría su posición en Les Corts, y que el fantasma del límite del 5% se desvanecería para varias legislaturas (y, probablemente, para siempre, una vez que esa limitación se sustituya por otra del 3%, como probablemente apoyen todos los partidos, menos el PP, y tenga que aceptar, aunque sea a regañadientes, el PSPV). Pero EU, precisamente porque es el espacio electoral del que proviene Podemos, aquí y en toda España, sí que corre un riesgo claro de no entrar; de que, aunque conserve el núcleo duro de votantes del PCE, no le salgan las cuentas. Tal vez no ahora, pero ya veremos en mayo.
Por último, UPyD y Ciudadanos plantean muchas incógnitas. Primero, si se presentarán conjuntamente (esto también podría plantearse, por cierto, respecto de Podemos y EU, y probablemente se ponga sobre la mesa de cara a las Autonómicas y Municipales de mayo). Segundo, si en el caso de no hacerlo Ciudadanos sería capaz de entrar en solitario (si el deterioro del PP continúa, es posible que lo lograsen). Y por último, si UPyD, como pudo más o menos intuirse en las Elecciones Europeas, ha tocado techo y se va a ver abocada a convertirse definitivamente en otro CDS: una alternativa para castigar a los grandes partidos y, en su caso, pactar con uno u otro. Es decir: un partido bisagra. Pero no –a diferencia de Podemos- una auténtica alternativa de poder.


