El músic benifaironer, Vicent Alberola i Ferrando (1970), debutarà avui dissabte 28 de gener, al Teatro Real de Madrid, com director de l’Orquestra Simfònica Titular, dirigint l’òpera melodramàtica de tres quarts, Perséphone, de Igor Stravinski, basada en un poema neoclàssic d’Adré Guidé.
Alberola, que és primer clarinet de l’Orquestra Titular del Real (Simfònica de Madrid) des de fa 9 anys, aconsegueix aquesta gran oportunitat de canviar el seu faristol per la batuta, després d’haver estat assistint en els assajos, i per petició personal d’aquest, a l’actual director titular Teodor Currentzis, que, en reconeixement als seus mèrits i qualitats musicals; no ha dubtat en concedir-li l’honor de dirigir una de les 10 funcions previstes de l’obra de Stravinski que aquests dies es pot veure al Real. La qual cosa mostra la gran estima i confiança que Currentzis li té al benifaironer Alberola.
La direcció no li ve de nou a Vicent, ja que ha sigut director artístic de la Joven Orquesta de Galícia i més tard director de la de Sòria. A més, el seu mestratge com director l’ha dut a dirigir diverses òperes en el mateix Real amb l’Orquestra-Escola. Encara que fins al dia d’avui no havia tingut l’oportunitat de dirigir a l’orquestra principal.
Tanmateix, és fet destacable que Vicent està considerat un dels clarinetistes més brillants i complets de l’actualitat. Iniciant-se en el món del clarinet de la mà del seu avi quan tot just tenia set anys, i cursant els seus estudis en el Conservatori Superior de Música de València i en el Royal Conservatoire de Antwerpen.
Per la nostra part li desitgem el millor, i esperem en breu poder-lo entrevistar perquè siga ell mateix qui ens conte aquesta gratificant experiència, i ens parle de la seua extensa i nodrida trajectòria com solista i director.
+INFO: • Web of cial de Vicent Alberola

TEATRE REIAL [ABC]
28/01/2012 at 8:20 PMMucho se ha escrito sobre las decisiones musicales que ha tomado Gerard Mortier como director artístico del Teatro Real. La principal, no contar con un director musical titular para su orquesta residente. Sin embargo, poco se ha hablado sobre algunas de las novedades que ha introducido el director belga. Una de ellas, que tiene que ver también con los directores invitados que ha traido a Madrid, es la oportunidad que ha brindado a los asistentes de estos (aquellos que trabajan y les acompañan durante toda la producción) para subir al podio durante una función normal. Algo que no sucedía hasta ahora.
Ese es el caso de Vicente Alberola (Valencia, 1970), primer clarinete de la Orquesta Titular de Real (Sinfónica de Madrid) desde hace nueve años, que junto al ruso Andrey Danilov, ha acompañado a Teodor Currentzis durante el doble programa de «Iolanta» de Chaikovski y «Perséphone» de Stravinski, que se puede ver estos días. El músico valenciano tendrá la oportunidad este sábado de cambiar su atril de profesor en la orquesta por el de director en el título de Stravinski.
Sin embargo, Alberola, que durante los últimos años ha alternado el clarinete con la batuta (ha sido director artístico de la Joven Orquesta de Galicia y más tarde director de la de Soria), no es nuevo sobre el podio del coliseo madrileño pues ya ha hecho sus pinitos con la Orquesta-Escuela de la Sinfónica de Madrid en algunos de sus proyectos pedagógicos. Pero sí será la primera vez que lidere a la orquesta principal.
«Currentzis me ha pedido que sea su asistente en todas sus producciones en el Real»El empujón definitivo para que esto sucediera se lo ha dado Currentzis, «a quien le gusta que sus asistentes dirijan al menos una función». El maestro griego, afincado en Rusia, se interesó por Alberola cuando le vio tocar durante un concierto en Madrid la pasada temporada «y me preguntó si me gustaría dirigir». A partir de ahí, Currentzis le ofreció ser su asistente «en todas sus producciones» en el Real, lo que incluye el «Tristán e Isolda» de Wagner, que se hará en el Real en 2014 en la producción de Peter Sellars y Bill Viola, y también «Macbeth» de Verdi, la próxima temporada. La decisión ha sido claramente refrendada por Gerard Mortier, «que me vio dirigir en el Teatro de la Zarzuela, y que me ofreció ser asistente de Marc Piolet en L’elisir d’amore», indica el clarinetista.
En cuanto a la actitud de la orquesta, sus compañeros de atril durante la última década, asegura que ha sido estupenda. «Al principio estaba un poco preocupado por la reacción —admite—, pero no mucho, porque tengo claro lo que voy a hacer y todos me conocen». El único ensayo que Alberola ha tenido antes de recibir la alternativa, resultó finalmente «genial porque todos tenían muchas ganas de ayudarme». Lo cierto es que el músico valenciano cuenta a su favor con el hecho de conocer todos los secretos de la formación y sus exigencias. «La mejor clase de dirección que he tenido son los veinte años trabajando en orquestas».
«Batutas blancas»
En cuanto a Mortier, solo tiene palabras de elogio hacia él. Si bien el director belga ha sido comparado alguna vez con Mourinho, a la hora de sentar cátedra y regalar titulares, ahora podría ser equiparado con Guardiola, por el hecho de tirar de la cantera. «Yo soy del Barça -reconoce Alberola, entre bromas-. Mortier tiene fama de confiar en la gente joven, nueva, que se conoce en el circuito como “batutas blancas”, algo que ha nacido a partir de la crisis que ha provocado que todos busquen un Dudamel, que al principio no lo conocía nadie y ahora está donde está».
Asegura también que con la llegada del director belga se ha producido «un cambio radical» en cuanto a calidad artística de la orquesta y a los directores que ha traido invitados.
Entre los factores que han provocado este cambio cualitativo de la formación, el músico valenciano señala varios, «como las audiciones, que ha supuesto la entrada de un 30% de gente nueva, especialmente en cuerda». Unas audiciones que ya comenzó Jesús López Cobos, «aunque las plazas importantes han sido cubiertas ahora, con un primer oboe, un primer viola…» A ello se suman algunas jubilaciones que han permitido renovar la plantilla con numerosos músicos procedentes de la vecina Escuela Superior de Música Reina Sofía. En definitiva, «savia nueva» que ha provocado «un choque entre dos generaciones», apunta Alberola.
«Lo peor que te puede pasar en una orquesta es poner el piloto automático»El segundo factor de esta mejora ha sido el fichaje de importantes directores invitados. Y destaca entre todos ellos a Semyon Bychkov. «Es el más completo, por su experiencia, su cultura y por ser un gran comunicador».
En cuanto a la polémica decisión de prescindir de un director titular, Alberola asegura que nombrar uno «viene bien cuando se está formando una orquesta, pues necesita unas directrices, al menos durante los primeros años. Luego, tener un director musical durante más de diez años cansa. Y aquí, en el Real, necesitabamos ese cambio», afirma el músico valenciano sin restarle méritos a su último responsable, Jesús López Cobos, que estuvo al frente de la formación siete años.
El aburguesamiento también se produce en los músicos. «Aquí hay algunos que llevan 20 o 25 años. Si el director no se involucra de verdad es difícil que progrese la orquesta, y si no hay cambios en ella, también», añade.
En opinión de Alberola, la llegada de Mortier, «con su equipo de directores —Hengelbrock, Cambreling, Bischkov, Pablo Heras-Casado y Alejo Pérez—, que se entienden y compenetran bien, le ha brindado a la orquesta un punto de frescura, de ganas por emprender un camino nuevo y hacer cosas que antes no se habían intentando, como tocar obras de grandes dimensiones como “Elektra”». Algo que ha supuesto un punto de inflexión para la agrupación.
Como músico que lleva tocando más de 20 años en distintas formaciones, considera fundamental la actitud frente a la partitura. «Lo peor que te puede pasar es poner el pilóto automático en una orquesta».
Sobre si continuará con el clarinete en el futuro, reconoce que le apasiona el instrumento tanto como dirigir «pero las oportunidades de sonido que ofrece el clarinete son más limitadas y las ideas musicales que tengo yo son mucho más grandes. La dirección te permite ir mucho más lejos».